Boletín | La comunidad de negocios
Empresas de diversos sectores económicos, acreedores externos y ahorristas de altos ingresos absorben mes a mes el excedente comercial que brota del yacimiento.
Empresas de diversos sectores económicos, acreedores externos y ahorristas de altos ingresos absorben mes a mes el excedente comercial que brota del yacimiento.
En el último año, la extracción de crudo aumentó 39% y la de gas un 13%. Mientras la producción convencional acelera su declive, el mega yacimiento ya representa el 70% del petróleo y el 68% del gas de toda la producción nacional.
Aunque todavía no hay datos oficiales, las consultoras privadas señalan un fuerte incremento de las perforaciones vinculado a la elevación del precio internacional del barril de petróleo.
El mapa de poder no convenional parece haber encontrado su centro de gravedad en un puñado de empresas. Al cierre de 2025, apenas cinco empresas explicaron más del 80% de la producción de Vaca Muerta. Es un avance voraz: hace solo doce meses, esa misma cuota de mercado se repartía entre ocho compañías.
En 2025 el sector hidrocarburífero volvió a ser superavitario. Sin embargo, la principal fuente de dólares energéticos no fue la exportación sino el incremento de la deuda externa de las empresas del sector. Además, dos tercios de los dólares obtenidos por la exportación se perdieron por mecanismos financieros.
La ventana exportadora de crudo empuja resultados de extracción sin precedentes en el país. Tres aspectos centrales redefinen la estructura interna del sector: el crecimiento de la productividad por trabajador con pérdida de empleo; la profundización del proceso de concentración en menos empresas; la continuidad de la fuga de ganancias y un récord paralelo de endeudamiento.
En junio, Vaca Muerta volvió a aumentar la producción de crudo y el país superó sus niveles históricos de extracción de gas. Con el incremento de las exportaciones de petróleo, el sector energético salvó la balanza comercial de la primera mitad del año.
En el último tiempo, el sector hidrocarburífero local atraviesa transformaciones significativas que expresan, por un lado, la vertiginosa dinámica propia de una actividad en expansión y, por otro, su vulnerabilidad frente a los cambios de contexto.
La fragilidad externa de la economía y un sector en transformación. El nuevo contexto no garantiza la rentabilidad en Vaca Muerta pero sí potencia sus presiones para alterar la política económica con el objetivo de reducir sus costos.
El 2024 cerró con el mayor superávit comercial para el sector energético en 18 años producto de un aumento de las exportaciones energéticas del 22% en conjunción con una reducción de las importaciones de combustibles y lubricantes del 49%.